Free Derry. Lo que Inglaterra no cuenta

En el norte de Irlanda, un pequeño pueblo colgó una vez un cartel que enunciaba en castellano y con grandes letras blancas: NO PASARÁN. El mismo pueblo conmemoraba la lucha latinoamericana con una gran silueta del Che Guevara. Otro de sus muros recuerda la lucha palestina en la franja de Gaza con la correspondiente bandera blanca, negra, roja y verde. En una callejuela delante de un colegio, junto a una patio con dos perros histéricos se puede leer un orgulloso Refugees Welcome. Más recientemente el vecindario rindió “homenaje” al político de moda Donald Trump empapelando sus paredes con la frase “All americans are welcome… Especially those who don’t vote Trump”. 

Varios voluntarios de Derry combatieron el fascismo en España en 1936 junto a las Brigadas Internacionales.

 

 

Y es que Derry, la pequeña y dulce versión de Belfast en la isla esmeralda tiene más corajes que el caballo de Espartero y una historia de lucha, sufrimiento y empatía que no deja indiferente al más ignorante de los turistas.

 

Derry fue republicana

 La guerra en el norte de Irlanda fue encarnizada. Los ingleses perdieron la república irlandesa tras la Primera Guerra Mundial pero se aferraban al Úlster como a clavo ardiendo, perpetuando las desigualdades entre protestantes (británicos) y católicos (irlandeses) de una manera escandalosa. Los irlandeses nacionalistas luchaban por mejorar sus situaciones laborales, sus servicios sanitarios, educación y viviendas dignas. A finales de los 60, la tensión y revueltas se acentuaban. La papeleta católica y la protestante durante las elecciones era claramente desigual y la mayoría obrera irlandesa de esta ciudad no estaba representada. Los católicos republicanos tenían prohibida por ley su pertenencia al Gobierno. En vez de eso, monárquicos anglicanos eran los elegidos para representar a la ciudad. No salían las cuentas.

  Y ocurrió. El dulce Derry se plantó.

  No esperó a que el país al completo se independizase y creó su propia república. Bogside y Creggan, dos barrios obreros se alzaron, echaron a la policía británica de sus calles y crearon su propia guardia impidiendo el paso a cualquier anglicano que osara acercarse. Así nació Free Derry en 1969. Durante 3 años la zona fue un hervidero de pedradas y disparos. La policía británica inició arrestos y prisión sin juicio a sospechosos de pertenecer al IRA. Decenas de niños inocentes fueron el blanco de balas perdidas o sencillamente acribillados.

El mural, obra de The Bogside Artists, recuerda a Annette McGavigan, una niña de 14 años que murió tiroteada por un soldado británico en 1971

La herida del Bloody Sunday

 Al tercer año de resistencia en el Bogside los vecinos organizaron una marcha por sus derechos. Ese domingo 30 de enero, el Gobierno británico dio luz verde a su ejército para campar a sus anchas entre los civiles. 13 jóvenes fueron asesinados por los soldados monárquicos. 6 de ellos tenían 17 años. Algunos fueron ejecutados cuando intentaban huir o ayudar a sus compañeros. Un 14 chico murió meses más tarde y decenas de personas resultaron heridas. 10 semanas después del Bloody Sunday se escribía un informe que exoneraba de toda culpa al ejército inglés.

 Los tanques pisotearon Free Derry (provocando aún más víctimas) y su independencia terminó en julio de ese mismo año. La paz oficial entre Irlanda del Norte e Inglaterra se firmó en 1998. 

  Pero Free Derry seguía sin olvidar.

 Los obreros del Bogside, hermanos, padres y amigos de las 14 víctimas del “virtuoso” Ejército británico pedían justicia. 38 años pasaron desde el Bloody Sunday antes de obtener una pacífica y agridulce “victoria”: en 2010, el Primer Ministro británico David Cameron pidió perdón pública y oficialmente reconociendo -quizás lo más satisfactorio- la inocencia de los asesinados en el Bogside. He aquí un fragmento de su discurso:

El monumento conmemora a los 14 jóvenes que murieron tras el Domingo Sangriento en 1972

Algunos miembros de las Fuerzas Armadas actuaron mal. El Gobierno es el responsable último de las Fuerzas Armadas. Y por eso, en nombre del Gobierno -y desde luego en nombre del país- estoy profundamente consternado […] ninguna de las víctimas planteaba una amenaza de causar la muerte o heridas graves o estaba haciendo algo que desde ningún punto de vista justificara que se disparara contra ellos”.

El acto fue retransmitido en la ciudad que celebró cada palabra del ministro. A continuación, uno por uno, representantes familiares de cada víctima salieron y nombraron a sus seres queridos declarando que fueron inocentes:

Bloody Sunday fue un acontecimiento traumático para todo el país y públicamente conocido. Sin embargo, como ocurre tras toda guerra, la historia la cuentan los ganadores. El pueblo irlandés sigue reclamando justicia por tantos crímenes del ejército británico que continúan sin reconocerse y manteniendo la impunidad de los culpables, siendo únicamente condenados los crímenes del bando republicano.

 

Entre las siguientes imágenes podemos ver algunas de las obras de William, Tom y Kevin, The Bogside Artists, autores de muchos de los murales que salpican la ciudad. Comenzaron su trabajo en 1993 y todavía siguen. Sus imágenes no son únicamente un gran trabajo artístico (que también) sino que están pensadas para (como dicta su página) educar, conmemorar y edificar.

(Haz clic en las fotos para verlas en grande)

 

Acerda de

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