Del mar rojo al Raval

Deambulando por las calles del Raval, en Barcelona, encontramos un escondite de tesoros perdidos del mundo. Mutasim, su dueño y a la vez su mejor cuidador, busca sin respiro las reliquias del mar Rojo y les da asilo con el fin de que alguien, al igual que él, vea en los objetos el alma y la historia que los hace «ser».

«De pequeño hacía esculturas de piedra, pero nadie me creía, nadie creía que alguien tan pequeño hiciera algo tan bonito, excepto mi abuela» —nos cuenta Mutasim Abdelgadir, propietario de la tienda y bravío soñador. Huyendo del servicio militar sudanés, llegó a Barcelona hace 35 años con la intención de mostrarnos las maravillas artesanas que rodean su mar Rojo.

En pantalones tejanos y camiseta, enseñaba a todos los comerciantes de Barcelona sus tesoros de tierras lejanas. Dentro de una bolsa de plástico envolvía en papel de diario bolsos de piel de cocodrilo, figuras de marfil  y collares de ámbar. «Sacaba un objeto y la gente ya quería ver el siguiente —nos explicaba Mutasim—, no tenían miedo porque no iba con traje y maletín».

El Raval de todos

Un 49.4% del total de habitantes del Raval es inmigrante —según el Observatorio Permanente de la Inmigración— provenientes de cualquier parte del mundo: Pakistán, Filipinas, Bangladesh, Marruecos, Italia, etc. A pesar de los problemas crecientes de narcotráfico sobre el que protestan todos los vecinos, su gran mayoría intenta vivir en armonía con la comunidad. El auge de los comercios de productos de aquí y de allá, ha creado calles vivas, donde se come, se vende y se habla de todo. Es en medio de este bullicio es donde Mutasim bautiza la tienda: Raíces del Mar Rojo.

«Me di cuenta que los españoles comerciantes no se relacionaban con los extranjeros, así que me propuse romper esa pared —nos relataba orgulloso Mutasim—. Les ofrecí encontrarnos cada tres meses, compartir mesa y traer nuestros platos típicos. De esta forma, al toparnos por la calle al menos nos saludaríamos». Con la inocente iniciativa, todos empezaron a pagar la cuota como miembro de la Junta de Comerciantes y como dice Mutasim, se «activó la calle». Años más tarde, cada 16 de julio la calle del Carmen se llena de comerciantes y tenderos que celebran la fiesta mayor del barrio. Saben que son muy diferentes, pero todos comparten el Raval.

La tienda de Mutasim

Mutasim ha traído el mar Rojo a Barcelona, sin dudas. Caminando por su tienda, distinguimos en cada collar, en cada lámpara, en cada mueble, la esencia de su origen: se ve, se siente, se huele.

Nos confiesa que los objetos de la tienda provienen de más de 15 países: Siria, Sudán, Egipto, Turquía, India, Pakistán, etc. Siempre que puede, va él mismo a comprarlos para poder conocer las historias que cuentan sobre el objeto. ¿Quién fabricó esa máscara? ¿Quién utilizó ese anillo? Impregnar de vida lo tangible. Está completamente seguro de que la mejor estrategia de venta es conocer a la gente. Y es por eso que le encanta recibir en su tienda a personas de diferentes partes del mundo. Tomar el tiempo de conversar con ellos, descubrir qué es lo que les gusta, y poco a poco, aprender también de ellos.

Luego de varios intentos, y con más de un taller repartido en este mundo, Mutasim inauguró la que hoy es su tienda “Raíces del mar rojo”. En sus talleres trabaja principalmente el fierro fundido, el mismo sabe trabajarlo también, pero dice que a estas alturas de su vida le toca delegar. En sus inicios hacía esculturas que tallaba con sus propias manos, y luego fue pasando por diversas ramas del arte. Hoy en día el se encarga de diseñar los objetos, y de comunicarle a sus trabajadores cómo desea los productos para que ellos los realicen, por supuesto, bajo su supervisión. En su tienda podemos encontrar objetos que facturó Mutasim con sus propias manos, y sobre todo diseños que salieron de su mente, inspirado en todos sus viajes a tierras lejanas. Mutasim se declara un fanático de el arte africano, y se nota, en “Raíces del Mar Rojo” podemos encontrar diferentes artículos tanto del norte como del sur de África.

Al entrar a la tienda de Mutasim, tienes la idea de que haces un rápido tour por los lugares más recónditos que rodean el mar Rojo. Puedes encontrar lámparas de etilo árabe, hasta pequeñas esfinges traídas desde Egipto. La luz rebota en los miles de vidrios de colores que forman lámparas colgantes, y cada rincón de la tienda esconde objetos curiosos y originales.

Entrar a Raíces del mar Rojo se puede describir exactamente como eso, entrar a la esencia de África en un rincón perdido del Raval.

Por Roxanis Baños y Beatriz Costa

Acerda de

1 Comentario

  • Melani M. Blanco 15 junio 2018 at 17 h 55 min Reply

    Genial!

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