Roser Puig y el arte emergente

El Carmel. Obra de Roser Puig

Hablamos del gremio Juan Palomo (yo me lo guiso, yo me lo como). Cuando el artista carece de buenos contactos y dinero, su técnica deja de ser importante para las instituciones, museos y galerías. La labor de gente como Roser o Magnolito Priego y el apoyo de establecimientos y comercios de barrio son una liberación para el arte emergente de la ciudad. La simbiosis entre artista y entorno merece la pena contar.  

  La primera vez que me senté en el bar Snack 46 no podía apartar la mirada de los cuadros. No los habían colgado para rellenar paredes vacías sino para lucirlos. Eran obras de arte preciosas muy coloridas y algo abstractas. Un cartelito enunciaba el autor y título de la obra. La semana siguiente volví a por un cortado y los lienzos habían cambiado: un estilo totalmente distinto, colores oscuros y trazos finos. Una maravilla de trabajo. Pasaron cuatro semanas sin que nadie tocara la obra de este nuevo pintor. Pero cuando cambiaron por tercera vez no pude evitarlo y me acerqué al camarero: “¿Quien es el culpable de la original dinámica de tu decoración?”. Así descubrí a Roser Puig Volart y su dedicación por los artistas emergentes.

     Roser es pintora y profesora de arte. Como muchos de sus compañeros, no lo tiene fácil para darse a conocer y promover su trabajo. “En Barcelona se busca mucho al artista consagrado” explica, “o artistas emergentes pero con buenos contactos”. A parte de esto la mayoría de artistas no se pueden permitir pagar una galería para exponer. “Tengo compañeros realmente buenos que podrían estar perfectamente en salas de museos y no lo están por este motivo” explica.

Obra de Roser Puig Volart

Obra de Roser Puig Volart

La artista comenta lo extraño que era encontrar a alguien que estudiara pintura en los 80. Durante el nuevo milenio la situación comenzó a cambiar. “Hay una necesidad de la gente a expresarse y un montón de ellos lo hacen a través del arte. Te puede gustar menos o más pero logran expresar lo que viven y sienten. Creo que es una evolución social muy buena”.

Roser me dio una lección:
“Entendemos entonces que aumentó la rivalidad y la dificultad por destacar en este sector” le dije.
No creo en la palabra ‘competitividad’ en el arte” me contestó “Creo en el trabajo bien hecho y de ser capaz de transmitir lo que buscas. Puedes encontrar gente con más ego que otra pero esta actitud no la he visto en mi entorno”.
Y te creemos, Roser. 
Los hechos y actos de compañerismo hablan por sí solos.

El ejemplo de Snack 46  

  Dado que el interés institucional de la ciudad deja un poco de lado a artistas con menos recursos, las pequeñas agrupaciones del gremio idearán maneras de promover su  propio trabajo.

  El primer ejemplo es el de Snack 46 en la Vía Augusta de Barcelona. La idea surgió 3 años atrás cuando Roser buscaba la manera de publicar su obra a través de conocidos. Expuso en el bar durante dos meses… y el dueño seguía pidiendo cuadros. La pintora vio entonces la oportunidad de ayudar a sus compañeros de una manera humilde y original. Dio la voz en las redes sociales y muchísimos artistas se subieron al carro.

El artista de mayo en Snack 46 fue Enric Puigsegur

El artista de mayo en Snack 46 fue Enric Puigsegur / X.E.

  La artista busca y recibe los cuadros del pintor que le toca cada mes, los carga hasta el bar y los coloca sin la ayuda de ninguna institución, “como mucho mi marido o alguna amiga” dice. ¿Algún requisito para exponer en Snack46? la preguntaba. Pero no, Roser no hace distinción a la hora de organizar el calendario de exhibiciones. 

  Durante 3 años ha sido una exposición constante y gratuita. Roser no se lucra por la labor en Snack 46, no recibe ingresos ni del bar ni de los artistas lo cual es una grata señal de altruismo.

Artista y entorno

  Otro ejemplo de ello es Magnolito Priego y su colectivo Art Sense Fronteres (ASF). Magnolito vive en el Carmel. Poco se habla de este barrio de Barcelona; un lugar tranquilo, con rampas empinadísimas y buenas vistas… donde también pasan cosas. Antes de que comience el verano podemos visitar la exposición colectiva El Carmel me Inspira, en el Bar 33 de Calderón de la Barca. A cuatro minutos, la librería Aloe de la calle Lluis Maria Vidal inauguró hace unas semanas la muestra Aloe Art. Como vemos, la simbiosis entre pintor y entorno es real. El artista da vida al lugar donde creció y el lugar da vida a su pasión.

La exposición 'El Carmel me Inspira' acompaña a la concinera del Bar33

La exposición ‘El Carmel me Inspira’ acompaña a la concinera del Bar33 / X.E.

  Continuando con el Carmel, la pintora Jaquelin Baca organizó en la sede del PSC (implicación política aparte) una exposición internacional de artistas con un tema muy potente: homenaje a las madres. Lanzó la idea a compañeros de la ciudad y asociaciones de otros países a través de facebook y pronto recibió obras desde Rusia hasta Ecuador.

  Los establecimientos sensibles y empáticos con los artistas emergentes son de lo más diversos: librerías, sedes, cafeterías… y peluquerías. LG Estilistes (C/ Casanova 176) presume de coloridas pinturas entre asientos, espejos, secadores y productos de belleza.

  El gremio, por supuesto, no es ajeno a ciertas problemáticas sociales y ofrecen su apoyo de la mejor manera que saben: expresando a través del pincel. Para el día de la mujer, Magnolito contactó con el Centro Cívico Can Castelló y varios artistas mostraron su sensibilidad a través de los cuadros en la exposición T’estimo, Dona, que supuso todo un éxito.

Exposición de homenaje a las madres en El Carmel

El homenaje a las madres, coordinado por Jakqueline Beca, es pura diversidad cultural / X.E.

  Roser, que participa en todos estos actos (ya sea colaborando, exponiendo o coordinando), comenta que los centros cívicos de los barrios son un importante apoyo para los pintores emergentes. Suelen estar dispuestos y si cobran se trata de un precio simbólico. Son sensibles a su trabajo y su aire cultural encaja a la perfección con propuestas como las de Magnolito. Una vez más nos encontramos con el cuidado mutuo entre el artista y su ciudad.

    Los artistas emergentes hacen mucho por compartir y deleitarnos con su trabajo. Pero desde nuestra posición también podemos hacer mucho por ellos. Roser nos anima a participar en las inauguraciones de las exposiciones en Barcelona, actos acompañados de música, poesía, comida, danza y performance. “Venid, compartid, estad con nosotros que para eso estamos” dice. Tampoco se olvida de la omnipresencia de las redes sociales, por lo que anima a ser de vez en cuando altavoces de los artistas en estos medios.

 

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