Qué dichoso es el destino

Lo hicieron Marco Polo, Cristóbal Colón, Charles Darwin e incluso, años antes, Neil Armstrong se permitió ir a la luna. A cada uno de ellos les movió un motivo diferente para viajar igual, que me ocurrió a mí.

Rondaba el año 1972 y escaseaba el trabajo. Los recursos en aquel pequeño pueblo ya no eran suficientes para mantener a la familia. Mi mujer y yo trabajábamos en el campo, con el ganado y realizando las labores que conllevaba mantener una casa por aquel entonces. Vivíamos con mis suegros junto a nuestras hijas; una vida muy diferente a la de ahora. Teníamos poco, pero con poco nos conformábamos.

“Se buscan empleados para trabajar fuera de España”, decía un anuncio en el ayuntamiento del pueblo vecino. Así que sin pensarlo, mi suegro nos apuntó a aquellas interminables listas, pues era mucha la gente que en aquel momento buscaba una nueva oportunidad laboral, y económica. Tuvimos suerte, buscaban a un matrimonio que quisiera trabajar. Y así es como nuestro destino nos alejó de las tierras castizas y nos puso rumbo a Suiza. Nos hicimos los pasaportes por primera vez y viajamos como emigrantes. Un sin fin de “primera vez”: subirnos a un avión, visitar otro país e incluso separarnos de nuestras hijas. Pero aquello era una oportunidad.

Después de muchas aduanas y controles de seguridad llegamos a Pontresina. Se trataba de una pequeña comuna suiza situada a unos 7 km de St. Moritz, donde se encontraba un complejo turístico con algún que otro hotel construido en el siglo XIX. Una arquitectura muy típica de la zona alpina con una gran belleza a la que se le sumaba el increíble entorno natural. No era más que un centro turístico en donde la gente, con suerte y con recursos, se dejaba caer para pasar sus vacaciones, e ir a esquiar. Pero nosotros íbamos a trabajar.

El Hotel Müller iba a ser nuestro hogar durante un indeterminado tiempo. Se nos encomendó la tarea de la cocina. Mi mujer cocinaba exquisitamente y no tardó en conquistar los paladares de nuestros superiores y ganarse su confianza. Y yo, además de seguir las órdenes de mi mujer cada vez que entraba a la cocina, quitaba la nieve y me encargaba de las tareas de mantenimiento de las instalaciones del hotel. El idioma nunca fue un problema. Aunque aprendimos alguna palabra, también hablaban español, por lo que nunca supuso un impedimento a la hora de comunicarnos. Teníamos un pequeño habitáculo de madera dónde pasábamos nuestros ratos libres. Todo lo que ganábamos, lo mandábamos a la familia o lo ahorrábamos, ya que el alojamiento y la comida nos lo proporcionaba el hotel. Recuerdo que mi mujer no tiraba nada y lo aprovechaba todo. Una vez, preparó un plato con algún restos de comida, creo que eran cabezas de pescado. El exquisito olor que desprendía hizo atraer el encargado. Desde aquel momento, ella se convirtió en la cocinera oficial, no solo de los huéspedes del hotel, sino también de los trabajadores y los jefes que querían probar lo que preparaba.


Estuvimos trabajando para el Hotel Müller alrededor de dos años. Hasta el día que recibimos una mala noticia. Mi padre se había puesto enfermo, por lo que me vi obligado a regresar a España. Ella se quedó en Suiza pero no por mucho más tiempo, pues la gravedad del asunto hizo que también volviera.  Atrás quedó aquella bonita, aunque dura etapa, en la que nos separamos de nuestras familias para poder darles lo mejor de nosotros.

Ya no pudimos volver al hotel. Y no se nos volvió a presentar una oportunidad de trabajo tan grande hasta que unos años después nos instalamos en Barcelona para aprovechar un trabajo en la obra. Esta vez sí que pudimos traernos a nuestras hijas y cuando viajábamos era para visitar a l resto de nuestra familia, que otra vez tuvimos que dejar atrás. Quizás, si el Hotel Müller nos hubiera dado la oportunidad de regresar, con nuestras hijas, nuestro destino hubiera sido diferente. Seguro.  Pero a veces, el destino es dichoso y te hace volver para darte algo mejor.

Acerda de

1 Comentario

Deja tu comentario

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
A %d blogueros les gusta esto: