Ashura

Faltan veinticuatro horas para el primer día del año 1440; el mes de Muharram da entrada a un nuevo año musulmán. Busco información sobre la celebración; sin embargo, leo que el Muharram es un mes sagrado, a la vez que una época de luto para algunos. Encuentro la palabra ‘Ashura’ en medio del texto. La busco. Y encuentro: cabezas ensangrentadas, cuchillos, flagelaciones, cuerpos que marchan ensangrentados, más sangre, sangre, sangre. Ni el mejor thriller hubiese producido tanta agonía. ¿Qué pasó con la historia de Esme?

«Cada persona con más de diez mil dírhams en el banco, ha de dar un cinco por ciento a los pobres el día de la Ashura» —responde Esme orgullosa cuando le preguntamos sobre las celebraciones en Marruecos. Nos habla de la Ashura como una celebración en la que la familia se reúne para compartir regalos con los niños y donde, además, los ricos reparten dinero. Le preguntamos sobre el origen de la celebración —esperando una historia como la de Abraham y el cordero—. «No hay ninguna razón».

Empecemos a desmontar. Ashura proviene de ashra, diez en árabe. El día diez del mes de Muharram se recuerda el asesinato del Imam al-Hussein, nieto del profeta Mahoma, durante la Batalla de Kerbala (Irak). Pero, ¿qué tiene que ver este asesinato con los regalos de Esme o con los azotes que salen en Internet? Prosigamos.

Los primeros días de Muharram marcaron para siempre la división entre los suníes y los chiíes. Tras el asesinato de Alin, primo hermano y a la vez yerno del profeta Mahoma, se discute sobre si el califato tiene que seguir en manos de los descendientes de Mahoma (chiíes) o si otorgarlo a cualquiera que posea la misma sabiduría (suníes). Husein, hijo de Alin y nieto del profeta, intenta junto a setenta y dos fieles retomar el califato de manos de Yazid —figura de gobernante injusto según los chiíes—. En la planicie de Kerbala, el ejército de Yazid valla el campamento de Husein dejándoles sin agua durante días hasta que, el día diez, todos son ejecutados y Husein, decapitado. Trece siglos más tarde, Husein es considerado el mártir por excelencia de los chiíes y la Batalla de Kerbala, la representación máxima del sufrimiento de este grupo.

A partir de este suceso, ha habido un sinfín de prácticas culturales distintas en dependencia al país. Cuenta Abdelaziz, tangerino y conocedor de todo un poco, que tiempo atrás, el día de la Ashura, tiraban cubos de agua por la ventana en memoria a aquellos que murieron de sed. Que se hacían regalos a los niños, los mismos que Esme sigue haciendo, para que no vieran llorar a los padres el día de la Ashura. Que de tanto llorar, se pintaban de negro la parte inferior del párpado pues no podían soportar la irritación.

Abdelaziz enseña la botija con la que se le regala agua a los niños el día de Ashura.

Abdelaziz enseña la botija con la que se regala agua a los niños el día de la Ashura.

Así como los católicos conmemoran la ejecución de Jesucristo en Semana Santa, los chiíes recuerdan con lloros el asesinato del mártir Hussein. Vuelvo a recordar el tono terrorífico que los medios le dan a esta celebración: los primeros planos de las caras bañadas en sangre y los niños que bajan la cabeza para que les hagan cortes en ella. Yo, tú y todos pensamos después de tal shock visual que los musulmanes —porque solemos englobar a toda una comunidad de millones de personas— son unos salvajes. Buscando otra opinión que no fuera esta, encuentro un artículo de Emilio Sánchez Mediavilla en donde habla de su experiencia en Irán el día de la Ashura: «La imagen que más se asocia con la Ashura en Occidente es la única que yo no vi en Irán: hombres ensangrentados, vestidos de blanco, que se golpean la cabeza con un cuchillo. No pude verla porque esa práctica fue declarada haram, impía, por el ayatolá Jomeini».

De mientras, la comunidad suní celebra el Ashura ayunando, en agradecimiento a la liberación de los israelitas del faraón egipcio. En Túnez, se visita a los difuntos para ponerles una vela en el cementerio. En Senegal, la Ashura se llama Tamkharit, y es un día de generosidad para con la familia además de celebrarse el carnaval Tadiabone.

Feliz año 1440.


 

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